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El Consejo
estudiantil:
una propuesta de educación
por Erika Guzmán y Camilo Castañeda,
Gimnasio Los Caobos
La motivación
es el motor que nos incita a realizar una acción,
pero sólo una clase de esta es la que nos garantiza
la fascinación y el convencimiento de dicha acción.
Esta clase de motivación se genera a partir de
la curiosidad pura que es inherente a nosotros,
es la que nos mueve de forma espontánea a explorar
el mundo y así el conocimiento. Es por eso que
"perder la curiosidad es empezar a morir un poco".
Por otro parte existe una segunda clase de motivación
que surge a partir de presiones externas, las
cuales acaban con el libre desarrollo de la capacidad
creadora de un estudiante, limitándolo a repetir
más que a producir.
Este hecho, también conlleva a que la educación
sea un proceso antagónico a las vivencias individuales
de cada persona ya que los estudiantes no son
los autores de su propia educación.
El papel del actual Consejo Estudiantil, cumple
una labor de apoyo al colegio, llevando a cabo
actividades como recolección de medios económicos
para suplir implementación en el ámbito deportivo
y cultural y la realización de encuestas enfocadas
hacia las necesidades de la comunidad estudiantil.
El Consejo Estudiantil, planteado en estos términos
cumple una función de "encubrimiento". Esto significa,
que si dichas actividades no llenan las expectativas
de los estudiantes el consejo es el responsable
de esto, mientras los estudiantes son espectadores
sin iniciativa para decidir en asuntos que los
afectan directamente.
Y en este punto, es preciso nombrar tres tipos
de participación: la primera participación de
estas implica una elección entre unas propuestas
sugeridas (votación). La segunda participación
supone proponer en contraposición o a favor de
una ya propuesta. Y la tercera participación es
llevar a la acción una propuesta.
Teniendo en cuenta esto y la función actual del
Consejo Estudiantil, las actividades sólo están
desarrollando el primer y, en muy pocas ocasiones,
el segundo tipo de participación pero en ningún
momento el tercero que es donde realmente se promueve
el paso de un estado pasivo a un hacer comprometido.
En este orden de ideas, creemos que es necesario
replantear las funciones del Consejo Estudiantil,
las cuales deben estar orientadas hacia una participación
activa que genere una motivación intrínseca y
poco a poco haga a los estudiantes responsables
de su propia educación.
De esta forma, estamos convencidos de la importancia
y de la incidencia que tienen los procesos de
aprendizaje en el devenir del desarrollo de las
personas. Al mismo tiempo creemos que nuestra
vivencia como estudiantes nos cuestiona y nos
lleva a utilizar al Consejo Estudiantil como herramienta
para incidir en el ámbito pedagógico.
Concreta y abiertamente, proponemos la unificación
de un Consejo Estudiantil pedagógico que lleve
a cabo:
Evaluaciones sistemáticas de profesores, en donde
los estudiantes cuestionen procesos de memorización
y preguntas con una única respuesta, al igual
que auto evaluaciones que generen un pensamiento
crítico.
Profesores investigadores, que lleven a los estudiantes
a innovar y estudiantes que sean profesores de
sus compañeros menores para así generar un ambiente
de cooperación.
Una revista pedagógica donde se publiquen ideas
y nuevas técnicas tanto de profesores como de
alumnos que mejoren los procesos de aprendizaje;
además el intercambio de los proyectos de cada
curso.
Así la evaluación no será de resultados específicos
sino de procesos que comprometen a toda la comunidad
educativa.
En un llamado para enriquecer este proceso, debemos
plantear la posibilidad de hacer una unión de
los Consejos Estudiantiles, que caminando en una
misma dirección, generen cambios reales al interior
del estamento académico de cada una de nuestras
Instituciones y alrededor de este mismo sentir,
hacer de nuestra educación una nueva luz para
el presente Colombiano.
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